Los “malos rollos”, en la oficina

CENAS DE NAVIDAD PARA BRINDAR POR UN FELIZ AÑO NUEVO

Navidad en la oficina: es el momento de soltar el bolígrafo y cambiarlo por copas de vino para brindar por un necesariamente mejor 2010.

El jefe deja en su despacho el traje de faena, el recepcionista cuelga el teléfono hasta próximo aviso y toda la plantilla se viste de gala para celebrar la Navidad y brindar por un deseo que este año seguramente será unánime: que 2010 traiga por fin un poquito de luz en este túnel, que las cosas empiecen a ir bien, que el paro deje de aumentar… y por salud para todos. Al fin y al cabo, es lo que importa.

Sí. Ayer dio comienzo el “fin de semana” grande de las cenas y comidas de empresa. Es tiempo de celebrar y disfrutar en compañía de los compañeros de fatiga, una oportunidad perfecta para conocer el lado más humano de todos esos compañeros que se sientan a uno u otro lado de nuestra mesa, para que directivos y altos cargos muestren su faceta más normal, “de calle”. Este tipo de reuniones y festejos son idóneos también para fomentar el buen clima laboral, fundamental para que nuestras empresas sean más eficaces y eficientes. Trabajar con gusto significa poner más interés y dedicación en lo que hacemos.

Sin embargo, no todo debe quedar en Navidad, en momentos puntuales. El “buen rollismo” en el trabajo debería ser una constante todo el año. Por ello, me gustaría señalar algunas claves para que reine la paz todo el año.

Configura un equipo equilibrado. El grupo de trabajo ha de ser compensado, proporcionado a la misión empresarial establecida y con una adecuada definición de funciones y responsabilidades. Los equipos en que se produce la adecuada proporción entre la calificación requerida con la actividad desarrollada funcionan mucho mejor que las plantillas con “sobrecalificación” o “subcalificación”. Cada persona debe estar motivada con la tarea y responsabilidad encomendada.

Justicia en el reconocimiento. Ha de existir correspondencia entre lo que se da, lo que se ofrece a los otros, lo que se recibe y lo que se recibe de los otros. Ha de haber una “velocidad” similar entre los miembros de la misma organización. Situaciones similares han de dar lugar a retribuciones y reconocimientos similares.

Trato respetuoso. Tratándonos todos como nos gustaría que nos tratasen, ¿hace falta decir alguna cosa más?

Comunicación bidireccional. Para que la comunicación empresarial sea un elemento de mejora del ambiente laboral, ésta ha de ser bidireccional. Es decir, ha de permitir que no solo circulen los flujos de información de “arriba-abajo”, sino que debe ser lo suficientemente “honrada” para permitir también los flujos de información de “abajo-arriba”. La empresa ha de escuchar a sus colaboradores y ha de tener en cuenta sus propuestas e inquietudes.

Flexibilidad laboral adecuada. La empresa ha de encontrar la adecuada combinación entre capacidad de gestión del horario laboral por parte de las personas, su grado de responsabilidad y el nivel de control que ejerce la organización sobre todos los procesos que en ella suceden.

Fomentando la actitud positiva. La actitud positiva, la positividad es un chorro de alegría y la mejor noticia dentro de una organización. El fomentar esta actitud nos llevará no tan solo a una mejora del ambiente laboral, sino a una mejora global de toda la organización.

Adecuadas condiciones laborales. Puede parecer una obviedad pero no es así… Para que todos trabajemos adecuadamente es fundamental que las instalaciones y oficinas presenten las condiciones necesarias para ello. Es decir, mobiliario adecuado, buena temperatura, limpieza de las instalaciones, etc. Probablemente estas cuestiones más físicas tienen un valor que puede llegar a ser crucial. El adecuado equilibrio de todos estos factores es absolutamente imprescindible para evitar descontentos personales.

¿Y CUÁNTO TIEMPO DURA?

Un error habitual es pretender conseguir el estado continuo de “buen ambiente laboral”. Debido a que las organizaciones empresariales están llenas de personas (y algunos personajes, todo sea dicho) y que las personas como tales tienen puntos de vista, estados de ánimo, cuestiones personales e intereses diferentes, es necesario buscar lo que podríamos llamar el “buen ambiente laboral objetivo”, definido como aquel conjunto de circunstancias que permiten que una persona razonable en una situación personal razonable se sienta a gusto en la organización empresarial de la que forma parte.

La consecución de un “buen ambiente laboral objetivo” ha de ser tenido como un objetivo continuo, a corto plazo, a largo plazo y de una alta prioridad. Ahora bien, es importante distinguir claramente lo que es objetivamente un buen ambiente laboral, de lo que es la percepción de ambiente laboral que tiene cada una de las personas que compone la organización empresarial, ya que esta percepción particular es particularmente subjetiva y comprende percepciones, sensaciones o sentimientos que la hacen única.

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