¿Cómo minimizar el riesgo al emprender?

¿Hay un denominador común que podamos aplicar para valorar mejor una idea de negocio? ¿Existe una pauta que se pueda utilizar para evaluar una empresa y estimar las probabilidades de que alcance el éxito? ¿Encontramos algo que hagan todas las empresas y que puedan imitar todas las que quieran convertirse en una también?… ¿HAY ALGÚN MODO DE CLONAR LA GRANDEZA?

La respuesta a estas cuestiones es SÍ, según Michael E. Gerber, gurú empresarial del que nos acaba de llegar a la redacción el libro La empresa E-Myth, cómo convertir una gran idea en un negocio próspero (Paidós Empresa, febrero 2011), recién salido del horno, y que promete presentarnos “los principios fundamentales que constituyen las bases de toda gran empresa duradera, ya sea por su plantilla o por su modelo de grandeza”. La presencia de estos indicaría, con un grado de certidumbre elevado, su probabilidad de éxito; su ausencia delataría que el negocio tiene escasas probabilidades de superar la prueba del tiempo.

En EMPRENDE MÁLAGA nos hemos puesto manos a la obra y estamos descubriendo, y aprendiendo, mucho de esta obra que presenta un modelo atemporal, aplicable a todas las empresas, en cualquier momento y lugar del mundo, trasciende épocas, tecnologías, industrias, mercados, economías y geografías. Es decir, para nosotros, en pleno siglo XXI, encarando el primer trimestre de 2011 desde la provincia de Málaga, también ha de sernos de utilidad así que “nos aplicaremos el cuento”.

La clave de que una empresa funcione, según Gerber, está en un requisito que califica este experto consultor de “sacrosanto”, algo de lo que dependen y han dependido siempre todas las iniciativas y proyectos de negocio, que no es otra cosa que el aprender a satisfacer mejor que la competencia las necesidades esenciales, las expectativas inconscientes y las preferencias percibidas de los cuatro grupos de personas más importantes en su universo: los empleados, quienes trabajan allí; los clientes, aquellos que comprar o consumen su producto o servicio; las personas que venden allí; y los individuos que les prestan dinero, que son empleados, clientes, proveedores e instituciones financieras. De la combinación de todas estas personas, “de estas cuatro influencias primarias”, como él las llama, dependerá el éxito o el fracaso (la vida o la muerte de nuestra empresa).

La clave: las empresas solo existen porque la gente quiere que existan

La primera norma básica reseñada en La empresa E-Myth es que, en un sistema de libre mercado, las empresas existen sólo porque la gente quiere que existan. Y no al revés, puesto que las personas existen con independencia de ellas… Tal afirmación puede resultar ridícula pero si la experiencia es un grado hay que hacer caso a Michael E. Gerber al señalar que “muchas empresas funcionan exactamente así”.

Por otro lado, otro de las incongruencias que se ven en muchas compañías actualmente es el sentimiento de que las personas son un problema. Sí. Tanto las que trabajan como las que venden materiales o aquellas que les prestan dinero. Y ello se debe a que son ingestionables; una vez se las puede gestionar dejan de ser un problema para ser invisibles. Dicho esto, en un sistema de libre mercado hay que asimilar que toda esa gente ¡EXISTE!  Y conforman un colectivo que necesita, necesita y necesita… ¿Qué necesita? “¡MÁS!”

Y llegamos aquí a uno de los puntos que queríamos resaltar de este libro, y es que son las peronas las que inventan las empresas, por tal o cual motivo, no solo los que nos llamamos “emprendedores”. Esto se debe a que las empresas existen solo para crear más, commo instrumentos que permiten a las personas tener más. El problema viene cuando estamos dando al consumidor algo que no quiere, que no es lo que él considera que necesita o simplemente que desea. Igual cuando nos cansamos de un producto o servicio por el propio desgaste del mismo, porque las personas evolucionan, sus hábitos, condiciones y costumbres van cambiando, y es entonces cuando nuestra empresa, que sí había tenido éxito, cae en picado.

Como bien lo explica Gerber, “en un sistema de libre mercado, una empresa es un mecanismo diseñado para producir más y satisfacer las expectativas en aumento constante de las personas. Y en un sistema de libre mercado, el mismo minuto en que una empresa se olvida de eso, el mismo minuto en que una empresa deja de ofrecer más, el mismo minuto que una empresa empieza a ignorar el único motivo de su existencia, su razón de ser, deja de jugar al juego llamado empresa” y empieza a jugar al juego llamado “adiós”.

Más información: LA EMPRESA E-MYTH, Michael E. Gerber, Paidós Empresa (2011).

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