Tengo una idea… ¿y ahora qué? De la visión a la acción

Quien tiene una idea tiene un tesoro. Pero que nadie se llame a engaño, porque convertir una idea en un negocio rentable es una empresa titánica, al alcance de pocos, valientes y tozudos emprendedores. Incluso Bill Gates y Mark Zuckerberg sufrieron lo suyo para sacar adelante sus hoy millonarios negocios. Lo fundamental es seguir unas pautas:

En primer lugar, SONDEAR EL MERCADO. Tenemos una idea que creemos original y válida. ¿Qué hacer? Lo primero, verificar su potencial tecnológico y de mercado, vigilar a la competencia, para lo que hay instrumentos como las alertas de Google o los informes de las Cámaras.

¿Sólo o en compañía de otros? Una empresa naciente debe medir bien su fuerza tecnológica y financiera, decidir si entra en consorcios, si busca socios, clústers, viveros, etc. Un ejemplo de ello es la malagueña Eneso, puesta en marcha en 2008 a través de los premios Spin Off de la UMA. “Gracias al premio logramos alojamiento gratuito en el Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial (Cade) de Málaga. La formación que recibimos allí fue clave”, explica Salvador Sancha, uno de los tres socios

El plan de negocio es crucial. No basta con la idea, hay que tener un plan de negocio bien armado. Para ponerlo en marcha, entidades como el IMFE y la Cámara de Comercio de Málaga te podrán ayudar a ponerlo en marcha, a afinarlo y a elaborarlo de forma correcta.  

Buscar y encontrar dinero. La financiación es el hueso más difícil de roer. En el caso de Eneso, la empresa se creó con inversiones de los socios, aunque después ha ganado premios con dotación económica, como el Bancaja 2011.

En el primer escalón están las ayudas autonómicas: Madrid I+D, Agencia Idea, Impiva, Cámaras y consejerías. En general, las ayudas cubren el 75 por ciento, sobre gastos realizados. El Programa Jeremie es una opción para quienes precisen microcréditos. Incyde y la agencia andaluza Idea los ofrecen.

Patentar la idea, echar a andar. Arrancar la empresa, incluso con financiación, es arduo. Hay que realizar “una buena gestión de riesgos y tener cintura para no estancarse”, advierten en Eneso. Y una decisión clave es, ¿patentar o no patentar? En el caso del ejemplo malagueño que citamos, la empresa ha patentado, pese a que es caro y complicado. Registrar la marca sale más barato.

Comercialización. ¿Vender el producto a otros que lo comercialicen, o venderlo nosotros? La mayoría escoge lo segundo.

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  1. #1 por simon el 24 septiembre, 2014 - 5:00

    Fantastic post. Thank you.

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