Ayudas financieras a desempleados

La situación laboral en España es poco alentadora. Para intentar salir de ella, los desempleados pueden crear su propia empresa. Para lograrlo, precisan dotarse de la liquidez necesaria, obtenida de bancos y cajas de ahorro. Conceden hasta 50.000 euros y su principal característica es la flexibilidad. La parte negativa es que, para conseguir estas ayudas de manera efectiva, los parados deben aportar garantías en forma de avales, inmuebles u otros bienes.

La tasa de desempleo en España es del 21,29%. Ante esta situación, son numerosos los parados que estiman que la creación de su propia empresa puede ser el mejor modo de reingresar en el mundo laboral. Pero para acometer tal proyecto es preciso dotarse de la liquidez suficiente como para montar un negocio. Si se carece de ella, es posible acceder al dinero a través de la financiación que brindan bancos y cajas de ahorro.

Son préstamos flexibles, que se adaptan a las necesidades de cada cliente en cuanto a importe, plazo, periodo de carencia, forma de amortización… Pueden contratarse, por tanto, bajo diferentes fórmulas y es posible obtener hasta un máximo de entre 35.000 y 50.000 euros. Los plazos de amortización estipulados no son muy exigentes, ya que los préstamos se pueden devolver en periodos de tres a doce años. También hay una amplia pluralidad en cuanto a los tipos de interés aplicados, que pueden ser fijos o variables. Otra de sus particularidades es que las garantías solicitadas pueden ser de carácter personal o hipotecarias. 

No obstante, no todo son parabienes: el acceso a las principales fuentes de financiación es complicado. Si bien hay créditos para que los desempleados creeen su propia empresa, estos solo se conceden a través de una serie de garantías, bien en forma de avales o a través del respaldo de inmuebles o bienes.

A ello hay que sumar el historial laboral de los demandantes. Este ayuda a encontrar financiación a quienes hayan trabajado en algún periodo como pequeños empresarios y a las personas con poca permanencia en la lista del paro. Sin embargo, los parados de media y larga duración tienen casi vedado el acceso a la oferta crediticia de bancos o cajas de ahorro.

La financiación para profesionales

La oferta que proporcionan las entidades financieras a los desempleados es más limitada que la destinada a otros segmentos por el miedo de bancos y cajas a que sus demandantes no puedan cumplir con los plazos de devolución. Pero son varias las entidades que se han decantado por proporcionar herramientas para dotar de liquidez a los profesionales que quieran iniciar su aventura emprendedora.

–          Una de estas alternativas es la propuesta por Caja Laboral, el denominado Préstamo Profesional, que concede el dinero necesario para acometer la inversión, con posibilidades de financiación integral en condiciones especiales para autónomos y negocios. Tiene un plazo máximo de amortización de hasta siete años, con un importe máximo equivalente al de la compra del bien que se desea financiar.

–          El Crédito Profesional de la Caja de Ahorros de la Inmaculada permite a autónomos y profesionales contratar un crédito con condiciones especiales de financiación, adaptadas a sus circunstancias y necesidades. Cabe la posibilidad de elegir entre un tipo de interés fijo o variable y está destinada para múltiples finalidades: primer establecimiento de negocio, instalaciones, reformas, sistemas de seguridad, vehículos comerciales…

–          Catalunya Caixa cuenta con el Préstamo Profesional, con un importe máximo de hasta 35.000 euros.

–          Cajamar brinda a los futuros empresarios el Préstamo para nuevas iniciativas empresariales, para financiar la creación de empresas o el inicio de una nueva actividad profesional liberal. Tiene un plazo máximo de hasta seis años en caso de garantía personal (algo más elevado, de 12 años, con garantía hipotecaria). El límite del importe es el 90% de la inversión en activos fijos.

–          Otra solución que aporta el mercado bancario es el Préstamo Primera Empresa de Ibercaja. Se caracteriza porque las garantías solicitadas pueden ser de carácter personal o hipotecario. La empresa puede optar por un tipo de interés fijo para toda la duración del préstamo o variable -que comprenderá un periodo fijo inicial y un periodo variable referenciado al Euribor-. Cabe la posibilidad de financiar hasta el 100% de la inversión, sin comisiones de amortización o cancelación.

–          BBK proporciona a los usuarios un producto más especializado, como el Préstamo Equipamiento, una vía de financiación que permite la adquisición de artículos destinados a realizar su actividad empresarial: maquinaria, mobiliario, vehículos industriales, equipos informáticos, etc.

–          El Préstamo Protección, de Banco Santander, se integra en un único contrato bajo un préstamo personal y una cobertura que le protege de las subidas de los tipos de interés. Su estrategia se basa en un tipo fijo para el primer año. Además, en cada revisión anual, los titulares pueden beneficiarse de las bajadas de tipos cuando estos caigan por debajo de un determinado nivel. Está dirigido a personas físicas y jurídicas con actividad empresarial (autónomos y empresas) que prefieren financiarse a tipos variables y, a la vez, valoran la protección frente a subidas de tipos. El importe mínimo de este préstamo se sitúa en 50.000 euros y el plazo de amortización, de dos a cinco años.

–          Kutxa cuenta con el Préstamo de Inversión, que permite financiar a medio o largo plazo la adquisición de los activos más estables de la empresa: inmuebles, equipos, instalaciones, etc. Se caracteriza por su flexibilidad, ya que define una solución específica para cada una de las necesidades que se plantean en el proyecto profesional.

–          El Préstamo para Inversiones de Caja Ávila pone a disposición de los interesados una amplia gama de préstamos a medio y largo plazo para adquirir o renovar su inmovilizado, maquinaria y bienes de equipo. Es un préstamo ajustado a los diferentes perfiles de negocio.

–          Unimm encara este tipo de financiación a través de su Préstamo Empresas. Es una línea preferente de préstamos para la financiación de las pequeñas y medianas empresas, que sirve para inversión a largo plazo para la adquisición o renovación de los activos productivos (maquinaria, material ofimático, etc.) y la implantación de mejoras tecnológicas. Permite financiar hasta un 70% del proyecto de inversión presentado, con un interés variable indexado al Euribor. Tiene un plazo de amortización de hasta 20 años con garantía hipotecaria (baja hasta seis años para otras garantías).

–          BBVA proporciona a sus clientes más emprendedores una doble modalidad de créditos. Por un lado, los dirigidos a corto plazo para empresas que precisen financiación específica de sus campañas de producción o con flujos monetarios de entrada y salida que no se corresponden y tienen problemas de liquidez. Por otra parte, la financiación a medio y largo plazo para sociedades de nueva creación que necesiten un apoyo de capital externo o empresas que vayan a realizar una fuerte inversión y necesiten tener asegurada la financiación.

–          El Préstamo Comercial de Caja Canarias permite optar por una garantía hipotecaria o personal, elegir la periodicidad de la cuota y disponer de los importes y plazos que más se adapten a las necesidades de los nuevos emprendedores. No tiene importe máximo en cuanto al capital adelantado, que está determinado según las necesidades y las garantías aportadas. En todos los casos cuenta con un periodo de amortización de entre cinco y 12 años.

–          Banesto propone los Préstamos a Largo Plazo: dan la posibilidad de acometer con flexibilidad los proyectos empresariales de futuro, con una financiación a medida y con el respaldo de un asesoramiento profesional. Esta vía de financiación se puede ajustar a las necesidades de cada empresa en el importe, plazo y pago.

En forma de microcréditos

Las entidades financieras pueden dotar de liquidez a los nuevos emprendedores también a través de los pequeños préstamos o microcréditos. Se distinguen porque se pueden solicitar bajo mejores condiciones de contratación y se aplican unos tipos de interés más bajos. La Caixa es una de las entidades encargadas de comercializar estos productos a través de su Microcrédito Financiero, destinado para autónomos y empresarios con rentas inferiores a 60.000 euros y pequeñas empresas con hasta 10 trabajadores y una facturación inferior a 500.000 euros.

A través de esta fórmula se puede solicitar un importe máximo de 25.000 euros, que se pueden devolver hasta en cinco años y sin la exigencia de una garantía real.

Otra de las posibilidades a la que se pueden acoger los interesados es el Microcrédito confeccionado por Novacaixagalicia, que concede una cantidad máxima de hasta 25.000 euros. No aplica comisiones y tiene un tipo de interés fijo del 4%. Se puede devolver en un periodo de uno a seis años y tiene un plazo de carencia de seis meses.

Fuente: JOSÉ IGNACIO RECIO, Consumer.es.

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